Pide documentos a tus clientes sin que acaben en el móvil de nadie.
Envías la solicitud por WhatsApp, tu cliente sube su DNI desde el teléfono sin instalar nada, y el documento queda cifrado, auditado y con fecha de destrucción.
Abres la cuenta y empiezas. El plan lo activamos nosotros: el cobro con tarjeta está en camino.
Tres pantallas, y ya lo has visto entero.
Lo que haces tú
El asunto, el teléfono y qué documentos necesitas. Un minuto, y el mensaje sale solo.
Lo que recibe tu cliente
No ve el asunto, ni la lista, ni su nombre hasta que verifica: si te equivocaste de número, quien lo reciba no se entera de nada. Lo único que sale antes del código es el nombre de tu despacho, que es lo que le dice que el mensaje es de fiar.
Lo que te queda
Qué pediste, qué llegó y cuándo se destruye. Sin perseguir a nadie por un chat para saber si falta algo.
Tu cliente no instala nada, no crea una cuenta y no recuerda ninguna contraseña.
Le llega por WhatsApp
Al número que escribiste tú. Sin aplicación que bajar y sin registro: abre el enlace y ya está dentro del trámite.
Verifica con un código
Seis dígitos por el mismo canal. Y si el enlace no era para él, tiene un botón para decirlo — que es la mejor defensa que hay contra un número mal tecleado.
Sube desde la cámara
Puede hacerlo en varias veces: quien tiene el recibo en casa no pierde lo que ya envió.
Todo lo que entra tiene fecha de salida.
La fecha se estampa al crear la solicitud, no cuando alguien se acuerda de archivarla. Y llegado el día la purga no borra una fila: destruye la clave con la que se cifró ese documento, que es lo que hace que no se pueda deshacer.
De cada purga queda un certificado con la base legal que la ordenó, qué se destruyó y cuándo. Es el papel que quiere ver un auditor, y está hecho para que se pueda comprobar sin fiarse del sistema que lo emitió.
La auditoría no te pide fe.
Cada evento del sistema se sella en cadena y se ancla contra un testigo externo, o sea contra alguien que no somos nosotros. Tu panel comprueba las dos cosas cuando quieras.
Y la exportación se lleva las raíces selladas, que es lo que permite que lo verifique un tercero. Sin direcciones IP: lo que no hace falta para probar un hecho no se entrega.
Hecho para Perú, y no como traducción.
- WhatsApp como canal de verdad. Es por donde ya hablas con tus clientes, y por donde llega el código.
- El RUC se comprueba contra el padrón de SUNAT. No se teclea la razón social: se trae.
- El IGV va desglosado. Como tiene que ir en una factura peruana.
- Los derechos de tus clientes, con sus plazos. Supresión, acceso, rectificación y oposición viven dentro del producto, con la fecha límite de la ANPD a la vista.
Cuánto cuesta.
Desde S/ 99 al mes más IGV, por volumen de solicitudes. Lo que incluye cada plan está aquí.
El cifrado, la auditoría y la destrucción con certificado no dependen del plan: eso no se tarifa. La cuenta la abres tú cuando quieras; el plan lo activamos nosotros mientras el cobro con tarjeta no esté montado, y te lo decimos antes de que empiece a correr.
Preguntas que nos hacen.
¿Pueden ustedes ver mis documentos?
No en el uso normal, y conviene decir el límite exacto en vez de una frase bonita: esto no es cifrado de extremo a extremo. Cada documento se cifra con su propia clave y la clave maestra vive en un servicio aparte, pero el servidor descifra para pasar el antivirus y para que tú te lo descargues. Quien te prometa lo contrario y además te deje descargar el fichero, o no lo ha entendido o te lo está contando mal.
¿Y si me equivoco de número?
Quien lo reciba no ve nada: ni el asunto, ni la lista, ni el nombre de tu cliente. Solo el tuyo y un código que no le sirve. Además tiene un botón para avisarte de que ese enlace no era para él, y el enlace se puede anular en cualquier momento.
Un cliente pide que borren sus datos, ¿qué hago?
Registrarlo en el producto. Ahí están los derechos con su plazo de la ANPD, y cuando se ejecuta queda el certificado de destrucción. Lo que no se puede es que la respuesta dependa de acordarse de vaciar una carpeta.
Quién responde si algo sale mal.
PortalDocs es un producto de Data Análisis S.A.C., una empresa peruana con domicilio en Lima.
Importa más de lo que parece, y no por presumir: cuando nos pasas los documentos de tus clientes, el responsable del tratamiento eres tú y el encargado somos nosotros. Eso se firma, y para firmarlo hace falta una empresa con RUC y domicilio a la que poder reclamar, no una dirección de correo.
- El trabajo viene de 1998. Sistemas de gestión a medida para empresas peruanas: facturación, contabilidad, inventarios, planillas, laboratorios, colegios. Están documentados uno a uno, con su año y su sector.
- La sociedad peruana es de 2026. Formaliza casi tres décadas de trabajo continuado, y es la que aparece en el contrato que firmas.
- Con esos documentos sólo hacemos lo que nos digas. Es lo que significa ser el encargado: ningún otro uso, ninguna cesión, ninguna analítica de terceros. Y lo que se destruye no lo deshacemos tampoco nosotros.